Con la simple palabra con que se cuenta un
cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que
se deshoja al viento,
muere con las esperanza de nacer otra vez.
Con la simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya.
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.
Con la simple palabra que arde en su propio
fuego,
siento que en mí es orgullo lo que
en otro es desdén.
Las estrellas no existen en la noche del ciego,
pero aunque él no lo sepa, lo iluminan
también.
Y así, como un arroyo que se convierte
en río
y en cada cascada se purifica más,
voy cantanto este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás.