En esas épocas a los 12 años, chico de provincia entre citadinos, se sentía solo y pensaba que los demás se reían o burlaban constantemente de él. Por eso fue que amó tanto el mundo de las matemáticas por tener el orden y la pureza que le faltaba a su turbia vida interior. También por primera vez se dio cuenta de las dos fuerzas que luchaban dentro de él: "la tendencia a hundirse en la oscuridad total y su ansiedad por rescatarse a sí mismo de ese infierno".(*1)
Se integró a la vida estudiantil y transcurrió una etapa de felicidad para él. En 1928, terminó el bachillerato e ingresó a la Facultad de Ciencias Físicomatemáticas, justo cuando el país entraba en una crisis. Eran la década de los 30 y Sábato se volvía a los ideales del anarquismo. Luego del anarquismo se inclinaría al comunismo.
Cuando surgió la revolución militar de 1930, Sábato abandona sus estudios y familia, perseguido por la policía. Se convierte en dirigente de la Federación Juvenil Comunista, hasta 1934 donde viaja a Bruselas para asistir a un congreso antifascista.
Fue en ese congreso que las dudas que tenía sobre el comunismo terminan por afianzarse y derrumbar por completo sus esquemas lo que lo hace negarse a ir a Rusia y huir hacia París.
Sábato cuenta que esa fue la época más dura y difícil de su existencia. No tenía dinero, nombre, ni amigos, París estaba en pleno invierno y necesitaba encontrar comida y refugio. Fue difícil no sólo por la pobreza en que se encontraba sino por los conflictos internos que vivía, ese fue uno de los momentos en que estuvo más cerca del suicidio. No obstante encontró ayuda a su paso y pudo salir airoso de esa precaria situación.
Decidió volver a La Plata y terminar sus estudios. Así se doctoró en Física en 1937 y obtiene una beca para París.
Una vez que las ciencias físicomatemáticas acababan de salvarlo, se dio cuenta que no le servían de nada y surgió en él finalmente el escritor que llevaba dentro. Y cuando todos pensaban que se absorvería por completo en la física, Sábato empezaba a escribir sus primeras páginas de una novela que nunca publicó.
En 1943 abandona definitivamente las ciencias, para dedicarse totalmente a la literatura. Se va a vivir a Córdoba con su mujer y su hijo, y ahí en una de esas largas meditaciones nocturnas, escribe Uno y el Universo que es el testimonio más acabado de su crisis. Publicado con gran éxito en 1945.
Ya en Buenos Aires, Sábato vive con intensidad
su destino de escritor.
*1 Neyra, Joaquín, Ernesto
Sábato, Buenos Aires, Ed. Ministerio de Cultura y Educación,
1972, p.121.