El territorio de Bolivia se formó en base a pueblos aimaras que
constituían el Kollasuyo, y que vivieron a orillas del Lago Titicaca,
extendiendo su influencia hasta las costas del Océano Pacífico.
Los pueblos que integraban el Gran Kollasuyo estaban los Ayaviri, el Colla,
del que ha tomado nombre toda la región, los Omasuyos, los Lupacas,
Larecajas, Pacajes, Charcas y Chichas.
Luego, con la llegada de los Incas, todos estos pueblos fueron sometidos
bajos sus leyes. Durante la conquista esta vasto territorio llegó
a depender del virreinato del Perú. Posteriormente, creado el virreinato
del Río de La Plata, en 1776, el Alto Perú o Bolivia pasó
a ser parte de este último, comprendiendo las intendencias de Potosí,
Cochabamba, Chuquisaca y La Paz, y las provincias de Moxos y Chuiquitos,
que formaban parte de la intendencia de Cochabamba. Todos estos territorios,
al separarse del Río de La Plata y del Bajo Perú, se constituyeron
en la República de Bolivia.
Durante la conquista Francisco Pizarro envió a su hermano Gonzalo
a la conquista de los Charcas o Collao en 1538. Alonso de Mendoza llegó
a La Paz en 1548, en representación de don Pedro de la Gasca. A Santa
Cruz en 1560, llegó Ñuflo Chávez. Tristán de
Tejada y Juan Salinas, llegaron a Trinidad en 1566. A Cochabamba llega el
español Sebastián Barba de Padilla el 1º de enero de
1574. Manuel Castro y Padilla llega a Oruro en 1606. Potosí es fundada
por Juan de Villarroel y Diego Centeno en 1546. Un año después,
el emperador Carlos V de España le concedió el título
de "Villa Imperial".
En 1561 se instaló en la ciudad de La Plata (actual Sucre) la Real
Audiencia de Charcas, suprema autoridad judicial del Alto Perú. Atendiendo
la necesidad de crear un nuevo centro administrativo regional desde donde
se pudiera controlar con el debido cuidado y atención la zona de
mayor producción de plata.
Es así, como el colonialismo español toma asiento en esta
parte de América, atraído por los grandes yacimientos de oro
y plata que lo convirtieron posteriormente en un país netamente minero.
A las ciudades fundadas se las dotó de cabildos, funcionarios de
justicia, como el alguacil mayor, alcaldes de primero y segundo voto y autoridades
militares.
Como es natural, una autoridad impuesta por la fuerza donde el abuso y la
prepotencia, la imposición de una cultura y religión ajena
al de los indígenas, más los servicios obligatorios de la
mita y de la encomienda, despertaron con el tiempo un sentimiento de profundo
resentimiento y rencor hacia el poder español.
A raíz de todas estas medidas represivas que impusieron los españoles,
surgieron desde 1780 una serie de rebeliones que inquietaron el virreinato
del Perú y la Audiencia de Charcas.
Un año después, el 15 de enero de 1781, la sublevación
de Chayanta se tornó más violenta, donde los hermanos Tomás,
Damaso y Nicolás tomaron el mando militar ocupando el asiento minero
de Aullagas. Una de las rebeliones más dramáticas fue la gestó
Túpac Catari, al cercar a la ciudad de La Paz, durante 109 días.
Reprimido violentamente el movimiento indígena, sus principales gestores
fueron ejecutados el 13 de noviembre de 1781.
Llegamos al año 1809, cuando en La Paz un grupo de revolucionarios
al mando de don Pedro Domingo Murillo lanzan al mundo, la primera proclama
declarando abiertamente la independencia del Alto Perú del dominio
español.
EN LOS ALBORES DE LA INDEPENDENCIA
Los sucesos de 1809 sirvieron como elemento detonante para que Buenos Aires
se declarara independiente del gobierno español en 1810 , y a la
vez, diferentes ciudades del Alto Perú promovieron una serie de pronunciamientos.
Argentina temía la incursión de los realistas a su territorio
poniendo en peligro su independencia y, con el propósito de asegurarla
envió hacia el Alto Perú sus Ejército Auxiliares. El
primero de ellos llegó al mando de Juan José Castelli, derrotando
a los realistas en la batalla de Suipacha, el 7 de noviembre de 1810.
Mientras tanto, desde el Perú, el general español José
Manuel Goyeneche con un gran ejército logró derrotar a las
tropas argentinas en la batalla de Guaqui, el 20 de junio de 1811.
El Segundo Ejército Auxiliar al mando del general Manuel Belgrano,
ingresó a territorio de Charcas, el 7 de mayo de 1813, después
de derrotar al general español Pío de Tristán, quien
había perseguido a Castelli hasta territorio argentino. Belgrano
tampoco tuvo éxito en esta campaña porque fue derrotado en
Vilcapujio el 1º de noviembre de 1813, y por segunda vez en Ayohuma
el 14 de noviembre del mismo año.
El Tercer Ejército Auxiliar al mando del general José Rondeau,
ingresó al Alto Perú después de vencer a los realistas
en la Quiaca, el 17 de abril de 1815. En su avance hacia Cochabamba fue
derrotado en Sipe Sipe, el 29 de noviembre de 1815 por Joaquín de
la Pezuela, quien había reemplazado a Tristán por su mala
campaña militar emprendida en contra lo ejércitos argentinos.
Pero al margen de las incursiones del ejército argentino a territorio
alto peruano, las guerrillas desempeñaron un papel sumamente importante
en la consecusión de la independencia de nuestro territorio. El cura
Ildefonso de las Muñecas cubrió el norte del Lago Titicaca,
Sorata y Yavi; en el sudeste, entre Camargo y Cotagaita estaba Vicente Camargo,
entre los río Grande y Pilcomayo, y en la Laguna Combatían
los esposos Padilla; en el este entre Valle Grande y Santa Cruz de la Sierra,
ponía en jaque a las autoridades españolas, el valiente guerrillero
Ignacio Warnes, y por último en el sur o sea en Tarija estaban Eustaquio
Méndez, Manuel Rojas y Francisco Uriondo.
Fracasada la intervención militar de los tres Ejército Auxiliares,
Pezuela el comandante español que logró derrotar a Rondeau,
ante la súbita aparición de grupos guerrilleros en casi todo
el territorio del Alto Perú, organizó una cruenta arremetida
entre los años 1815 y 1816, logrando paralizar prácticamente
toda actividad subversiva y dando muerte a sus principales líderes
como Padilla, quien cayó heroicamente en El Villar bajo la espada
del comandante realista Aguilera, el 14 de septiembre de 1816. Vicente Camargo
e Ignacio Warnes, también fueron derrotados sangrientamente por los
españoles.
Paralizadas las actividades de los guerrilleros, desde la Argentina, José
de San Martín organizar un poderoso ejército y cruza la cordillera
de los Andes, logrando la independencia de Chile el 12 de febrero de 1818.
De allí victorioso en 1820 emprende una vasta campaña militar
con el propósito de liberar al Perú. El ejército de
San Martín luego de numerosos batallas hizó su entrada triunfal
en la capital del virreinato el 12 de julio de 1821.
Convocando inmediatamente a un Cabildo Abierto en la que se acordó
la independencia absoluta del Perú, la que fue proclamada solemnemente
el 28 de julio de 1821 y San Martín fue designado a la vez, Jefe
del Gobierno y del ejército con el título de "Protector
del Perú".
Mientras las tropas colombianas desembarcaban en el puerto peruano del Callao
bajo el mando del general Antonio José de Sucre, el general Andrés
de Santa Cruz que hasta hace poco había luchado en filas realistas,
llegó a compartir las ideas libertarias de San Martín y fue
enviado a engrosar las tropas de Sucre, iniciando su marcha hacia el Alto
Perú, y en agosto de 1823 ingresó en la ciudad de La Paz.
Forzado a librar combate, Santa Cruz sale victorioso en la batalla de Zepita
contra una división del general Valdés, el 25 de agosto de
1823.
Entre los años 1822 y 1823, la situación en el Perú
se había tornado caótica, los ejércitos derrotados
por los realistas y los políticos sumidos en la anarquía.
En estas condiciones muy lamentables encontró el Libertador Bolívar
al Perú, cuando al fin el 1º de septiembre de 1823 se presento
en Lima. El Congreso le otorgó la jefatura militar.
El panorama no podía ser más sombrío para los patriotas,
la independencia del Perú no estaba consolidada, ya que el 29 de
febrero de 1824 los realistas lograron ocupar nuevamente Lima. Pero esta
vez, las conmociones políticas que vivía España influyeron
decididamente para el fraccionamiento de las tropas españolas en
América.
El general Pedro Antonio Olañeta absolutista recalcitrante, se rebeló
contra el virrey La Serna, que era de tendencia liberal y constitucionalista,
porque se atribuía a éste el deseo de separarse de la monarquía
para liberar al Perú del absolutismo que quería imponer Olañeta.
Bolívar, encontró a los españoles divididos y organizó
prontamente un ejército formado por colombianos y peruanos y el 6
de Agosto de 1824, derrotó al ejército español del
general Canterác en los campos de Junín. Esta victoria constituye
sobre todo, el paso previo para el
triunfo final de Ayacucho. Los jefes españoles, Canterác,
Valdés y La Serna, reunidos en el Cuzco deciden reorganizar sus fuerzas
y salir al encuentro de los vencedores de Junín. Sucre, por encargo
del Libertador Bolívar, decide continuar la campaña militar
en el Perú, y el 9 de diciembre de 1824, los patriotas logran una
espectacular victoria en la llanura de Ayacucho, con la capitulación
del virrey La Serna se reconocía "La Independencia del Perú
y América".
INDEPENDENCIA DE BOLIVIA
Luego el triunfo de Ayacucho, y siguiendo precisas instrucciones de Bolívar,
el general Sucre entra en territorio boliviano el 25 de febrero de 1825.
Su papel se limita a dar visos de legalidad a un proceso que los mismo bolivianos
ya habían puesto en marcha.
Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra, Valle Grande, Tarija y Cinti, ya se
hallaban en poder de los revolucionarios.
El 9 de febrero de 1825, el Mariscal Sucre convoca a todas las provincias
alto peruanas para reunirse en un congreso que debía decidir el destino
de la Nación. Pero, el destino de Bolivia está sujeto a tres
posibilidades que se abrían en el seno de la asamblea, proseguir
la unidad con el Río de la Plata, incorporándose al conjunto
de las Provincias Unidas, mantener la adhesión al Perú reconociendo
las medidas de incorporación dictadas por el virrey Abascal como
resultado de la revolución del 16 de julio de 1809 en La Paz; o sostener
con decisión la independencia absoluta del Alto Perú, no sólo
con relación a España, sino también con referencia
al Río de La Plata y al Perú. Tanto como la Argentina y el
Perú admitían esta tercera alternativa; en cambio, Bolívar,
si bien no desautorizó públicamente a Sucre le reprochó
en carta privada esta iniciativa, pues entendía que alentar en ese
momento un acto de soberanía de esa naturaleza, conspiraba contra
los intereses de los demás países sudamericanos.
Sucre, un tanto molesto por el reproche que le hacía Bolívar,
después de demostrar con muy buenas razones la justeza de sus actos,
anunció que obedecería lo mandado, no obstante los daños
que ello había de causar, pero que también abandonaría
el país, porque lo que se le ordenaba no compartía con su
criterio, mas al contrario chocaba con su conciencia y compremetía
la fe de su palabra.
Convocada nuevamente la Asamblea Deliberante en Chuquisaca, 10 de julio
de 1825, y concluida el 32, se determinó por unanimidad la completa
independencia del Alto Perú, bajo la forma republicana, por soberana
voluntad de sus hijos. Finalmente, el presidente de la Asamblea José
Mariano Serrano, junto a una comisión, redactó el "Acta
de la Independencia", que lleva fecha del 6 de agosto de 1825, en homenaje
a la Batalla de Junín ganada por Bolívar.
El acta en su parte expositiva dice en tono vibrante: "El mundo sabe,
que el Alto Perú ha sido en el continente de América, el ara
donde se vertió la primera sangre de los libres y la tierra donde
existe la tumba del último de los tiranos". "Los departamentos
del Alto Perú, añade en su parte resolutiva, protestan a la
faz de la tierra entera, que su resolución irrevocable es gobernarse
por sí mismos".
Mediante un decreto se determinó que el nuevo Estado llevara el nombre
de Bolívar, en homenaje al Libertador, quien a la vez es designado
Padre de la República y Jefe Supremo del Estado. Bolívar agradeció
estos honores, pero declinó la aceptación de la Presidencia
de la República, para cuyo cargo insinúo el nombre del general
Sucre.
Bolívar hasta este momento no aceptaba de buen grado la independencia
de nuestro país, pero, lo que le conmovió profundamente fue
la actitud de las masas populares.
El 18 de agosto, a su llegada a La Paz hubo una verdadera manifestación
de regocijo popular, jamás país alguno rindió mayor
homenaje a un hombre. La misma escena repitió cuando el Libertador
llegó a Oruro, después a Potosí y finalmente a Chuquisaca.
Esta expresión tan ferviente de la población, conmovió
a Bolívar, quien de buen grado aceptó la Presidencia de la
República y llamó su "Hija Predilecta" a la nueva
Nación.
Bolivia nacía a la vida independiente con los territorios que correspondían
a la Real Audiencia de Charcas de la época Colonial. Comprendía
cuatro provincias convertidas en departamentos: La Paz; Chuquisaca con Capital
Sucre; Santa Cruz con capital, Cochabamba y Potosí. Posteriormente,
se creó el departamento de Oruro.
Para la administración del nuevo gobierno se adoptó el sistema
francés: el territorio dividido en departamentos; el departamento
dividido en provincias; la provincia dividida en cantones y el cantón
dividido en vicecantones. La autoridad que administraba un departamento
se llamaba Prefecto, de la provincia subprefecto y del cantón y vicecantón,
corregidor.
BIBLIOGRAFIA:
Suplemento Nuevos Horizontes