Haciendo ruta por el Takesi
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La calzada de ascenso a la cumbre, en el camina
del Takesi, es un testimonio de la ingeniería precolombina. |
Un tramo de la ruta El Takesi sólo corresponde a un tramo, de uno mucho más largo que unía el valle de La Paz con los llanos orientales según el arqueologo Oswaldo Rivera Sundt, este camino tiene cuatro trarnos identificados: |
El segundo tramo corresponde al camino del Takesi,que parte de las proximidades de Mina San Francisco hasta la localidad de Mina Chojlla y continúa hasta Yanacachi.
El tercero, se inicia en Yanacachi para internarse hacia el pueblo de Chulumani.
El siguiente tramo, que parte de Chulumani, se internaría en el río de La Paz para dirigirse a la zona yungueña de La Asunta, y desde allí internarse en Alto Beni.
En la actualidad, estos últimos tramos se han perdido o permanecen
ocultos entre la espesa vegetación; sin embargo, la apertura de caminos
en la región de los Yungas ha provocado que éstos entren en
desuso.
Estos tramos sólo corresponden a una ruta de la red de caminos precolombinos
e incaicos que se extendía por varios miles de kilómetros
a través del territorio americano. Una idea de lo que puede significar
esta extensa ruta descri ta, se puede admirar en el Takesi, si uno camina
observando detalles constructivos.
Caminando el Takesi
Este recorrido de dos días nos llevará a través de caminos cordilleranos hasta nuestro destino: la exuberante zona de Sud Yungas.
El viaje se inicia en la ciudad de La Paz, en la calle Luis Lara, esquina Benancio Burgoa, de la zona de San Pedro, parada de transporte público hacia la zona de Palca. Estas movilidades hacen un recorrido diario La Paz-Palca. En el camino, bajamos en la localidad de Ventilla, a 33 kilómetros de la ciudad de La Paz.
Iniciamos la caminata por un buen camino carretero, que une Ventilla con Mina San Francisco este camino sigue, a pocos metros de distancia, al río Palca. Llegamos al poblado de Choquekkota, un conjunto de casas construidas en la laderas de la naciente del río Palca; allí se puede observar que la principal actividad económica de los pobladores es la ganadería, aunque a lo largo del camino se aprecian innumerables sembradíos de diversas especies que se producen en la altura.
El sol brilla en el cielo azul, aunque el calor no puede concentrarse por el incesante viento que sopla levantando polvareda. Nos acercamos a un pequeño cementerio ubicado a un costado del camino, el árido paisaje contrasta con la rústica iglesia de fondo con tumbas en su entrada.
Continuamos el recorrido has ta llegar al cruce de mina San Francisco. Actualmente existe un cartel que nos índica el inicio del camino. Tomamos la ruta de la derecha, la pendiente ha aumentado considerablemente. Conforme ascendemos, comenzamos a apreciar los primeros restos de los canales de desague, porciones empedradas y pequeños restos de muros de contención.
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La subida se torna fatigosa, hace mucho rato hemos superado los 4.200 metros sobre el nivel del mar, el sendero es ancho, mide entre cuatro a cinco metros, la fuer te pendiente ha sido vencida por los constructores del camino utilizando varios zigzagues, lo cual permite que el ascenso sea tomado en un menor ángulo. Conforme avanzamos, nos extasiamos con la técnica utilizada en su construcción. |
Para mantener el camino nivelado, ha sido preciso construir muros de contención sencillos, dobles y hasta triples; en algunos casos, éstos han sido construidos a ambos lados del camino contra el cerro, para evitar derrumbes y contra el precipicio, para mantener la horizontalidad.
Desde el cruce a Mina San Francisco (mina de wolfram abandonada), han transcurrido cerca de dos horas para alcanzar fatigosamente el abra Takesí, el lugar más alto del camino. Desde este punto, se puede observar el camino recorrido al Suroeste y los profundos valles al Noroeste a través de los cuales discurre, dibujada, la vía por recorrer.
El viento sopla raudamente, lo que nos obliga a buscar refugio en una ladera para tomar un mereci do descanso, la niebla asciende desde los Yungas, cubriendo el hermoso paisaje paisaje con una mancha blanca. Cuando el viento logra despejar el cielo, se puede apreciar la magnificencia de la Cordillera Real. El Mururata, con sus perpetuas nieves, nos contempla desafiante desde los 5.869 metros de altura sobre el nivel del mar; al otro lado se encuentra el nevado Takesi, de 5.550 metros de altura, con sus antiguos glaciares. Si caminamos un poco podemos encontrar los socavones de Mina Andina, ubicados cerca del abra Takesi, otra mina de wolfram abandonada desde hace mucho tiempo.
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El descenso alivia nuestro cansancio, bajamos bruscamente para encontrar las ruinas del conjunto habitacional de Mina Andina, el empedrado continúa mostrándonos las características constructivas antes descritas, el camino baja levemente para flanquear la laguna de origen glaciar de Luru Kheri, hemos descendido 165 metros, allí se pue de encontrar un acogedor pastizal para tomar un descanso. Continuamos la caminata, y pasamos por la laguna Wara Warani. |
El paisaje se torna incomparable, a cada paso podemos admirar la perfección
y los detalles que los ingenieros pusieron en la construcción.
Los canales son frecuentes, si se tiene que pasar por una zona muy húmeda,
y se distancian, más bien si la zona es seca.
El camino continúa entre enormes pedregales antes de llegar a la aldea Takesi; una docena de pequeñas casas levantadas con piedra y mortero de barro, revoque interior de barro y techo de paja sostenido con delgados troncos, distribuidas en un estrecho valle, nos remon tan, jugando con la imaginación a pretéritos tiempos donde esta aldea debió ser un nexo importante como un punto intermedio de descanso y aprovisionamiento de caravanas de intercambio de productos.
La aldea Takesi a 3780 mts. de altura, ubicada en un estrecho valle, cuenta con una docena de pequeñas casas levantadas con piedra y mortero de barro, revoque interior de barro y techo de paja sostenido con delgados troncos. Es un lugar ideal para descansar |
Más adelante, la vegetación, antes rala y amarillenta, va aumen tando de tamaño, el verde se va tornando más intenso, el camino se hace más angosto para acomodarse al terreno de cabecera de la región de los Yungas con sus fuertes pendientes por las cuales circulamos. |
Vadeamos el río Takesi, en época de invierno con poca agua. Antes existía allí un puente, ahora sólo quedan los cimientos.
El empedrado de la vía toma otras características: canales recolectores de agua aparecen en las curvas, las piedras que se utilizaron son más pequeñas en algunos sectores; donde el terreno se torna muy inclinado, las piedras han sido colocadas a manera de gradas, de tal forma que los pasos que damos permiten un descenso más seguro y equilibrado.
Desmontes de Mina Chojlla en Sud Yungas, a 2270 metros de altura. Las construcciones colgadas en una fuerte pendiente contrastan con la exuberante vegetación del lugar, sus estrechas calles se alcanzan mediante interminables gradas. |
Recorremos una gran ladera del cerro Quimsa Chata, donde el empedrado prácticamente ha desaparecido. Descendemos a paso lento, nos acercamos a la localidad de Cacapi, un pequeño rancherio desde donde se pueden apreciar los gélidos glaciales del Mururata, contrastando con el verdor cálido de los Yungas. Este es un buen lugar para pernoctar, varios pobladores han implementado espacios para acampar. Allí se puede comprar refrescos o cerveza para aplacar la sed del camino y comida sencilla, que no nos queda mal. La claridad de la mañana siguiente y el fuerte sol nos obligan a levantarnos para retomar el camino con dirección a Mina Chojlla. Conforme pasa el tiempo, el calor se acentúa, la pendiente pronunciada nos conduce hacia el río Sochicachi, cuyas cristalinas aguas nos in vitan a darnos un refrescante baño. |
Desde este río ascendemos durante veinte minutos para asomarnos al caserío denominado Chojlla, descendemos por un buen empedrado precolombino hasta reencontrar nuevamente el río Takesi, cuyo caudal ha aumentado ostensiblemente. Sus turbulentas aguas discurren furiosamente entre enormes piedras pulidas por el agua, levantando burbujeantes espumas. Un buen puente facilita su cruce. A partir de ese punto, la calzada prehispánica desaparece, continuamos la caminata a través de un acueducto hasta el río Pongo Pampa, para luego tomar una cuesta que nos conducirá a Mina Chojlla.
Mina Chojlla, donde pueden apreciarse construcciones colgadas en una fuerte pendiente, contrasta con la exuberante vegetación del lugar, sus estrechas calles se alcanzan mediante interminables gradas; actualmente, es administrada por una cooperativa que produce un complejo de wolfran-estaño.
Por un buen camino carretero nos acercamos al pueblo de Yanacachi, distante cinco kilómetros de Mina Chojlla para tomar un buen baño en la piscina de un hotel, y luego retornar en bus o camión a la ciudad de La Paz.
| Lugar | Altura msnm |
Altura entre puntos |
Tiempo utilizado (minutos) |
|---|---|---|---|
| Ventilla | 3600 | 0 | 0 |
| Choquekkota | 3880 | +280 | 60 |
| Cementerio Choquekkota | 3965 | +85 | 20 |
| Ayjadería | 4,065 | +100 | 30 |
| Inicio de Camino (Cartel) | 4170 | +105 | 20 |
| Abra Takesi | 4570 | +400 | 75 |
| Ruinas Mina Andina | 4450 | -120 | 15 |
| Laguna Luru Kheri | 4405 | -45 | 15 |
| Laguna Wara Warani | 4090 | -315 | 30 |
| Aldea Takesi | 3780 | -310 | 45 |
| Puente Río Takesi | 3580 | -200 | 30 |
| Cacapi | 2880 | -700 | 180 |
| Río Sochicachi | 2550 | -330 | 20 |
| Pueblo Chojlla | 2470 | -80 | 40 |
| Puente Río Takesi | 2150 | -320 | 50 |
| Río Pongo Pampa | 2120 | -30 | 60 |
| Mina Chojlla | 2270 | +150 | 30 |
| Yanacachi | 2080 | -190 | 90 |