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Armando Jordán es el pintor naif más importante
del arte boliviano. Sus cuadros recrean un pasado amable y risueño.
El artista plástico
Lorgio Vaca considera a Jordán posee una pintura
original de auténticos calores plásticos, fiel
reflejo de su medio social y geográfico, de la vida de
su pueblo, sus pasiones, su fuerza y su alegría de vivir.
Pintor inspirado
por la fiesta grande fue Armando Jordán.
Dos de sus obras
carnavaleras están en el Museo de Historia: se trata de
una imagen del Carnaval de 1934, que era eminentemente masculino,
y otra de 1964, en el que ya se ven mujeres.
Su obra es
testimonio de la vieja ciudad
Armando Jordán Alcázar nació en Irupana
el 15 de junio de 1893. Fue hijo del cartógrafo cruceño
Froilán C. Jordán y de Cleofé Alcázar,
natural de Nor Yungas.
Luego de que la familia Jordán Alcázar regresó
a Santa Cruz en 1903, Armando empezó a sobresalir como
dibujante y fue designado profesor de dibujo en el colegio Nacional
Florida en 1915, cargo que desempeñó hasta 1933.
Sus primeras obras conocidas datan de entre 1920 y 1930.
En sus pinturas se refleja la observación profunda de
la flora y la fauna locales, así como del ser humano,
visto a través de una crítica social realizada
con especial sentido del humor. Contrajo matrimonio con doña
Guillermina Roca, que fue dueña del conocido restaurante
La Casa de la Tradición; con ella tuvo una hija: Gueisa.
El artista tenía por costumbre retratarse en algunas de
sus obras, siempre con su característico terno de lino
blanco. Armando Jordán murió en 1982.
Texto
Centro Cultural Simón Patiño y El Deber. |